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19 Diciembre 2017

Curiosidades sobre iluminación: los lúmenes y los vatios

Información sobre los Lúmenes y los Vatios que seguro será de tu interés

Curiosidades sobre iluminación: los lúmenes y los vatios

Probablemente cuando vas a comprar una lámpara o nuevas bombillas te encuentras con un término que quizá no entiendas bien. Se trata de los lúmenes. ¿Te has preguntado alguna vez qué son y qué miden exactamente? ¿Cuál es su relación con los vatios y si implican un mayor o menor consumo de energía?

En este artículo vamos a explicártelo para que la próxima vez que adquieras nuevas soluciones de iluminación sepas perfectamente qué significa que una bombilla tenga más o menos lúmenes.

Los lúmenes y los vatios


El término lumen hace referencia a la capacidad luminosa que tiene una bombilla. Hasta hace algunos años, cuando solamente existían las bombillas clásicas, los consumidores aprendieron a identificar el rendimiento lumínico de una bombilla con la potencia y el consumo que tenían. Es decir, que equiparaban los lúmenes con los vatios. Sin embargo esta relación que podía servirnos como guía para comprar bombillas clásicas no es útil con los nuevos modelos. Sobre todo porque las nuevas tecnologías han permitido crear bombillas capaces de cambiar esta proporción de forma muy interesante. Por norma general tanto las de bajo consumo como las LED suelen ofrecer un mayor rendimiento lumínico y un menor consumo.

Si te fijas hoy en día, cuando compras una bombilla, encuentras en la caja una serie de datos para saber qué es lo que te estás llevando.

  1. Los vatios reales que consume la bombilla. Con este dato podemos averiguar cuánto va a consumir en kilovatios/hora en nuestra factura de la luz.

  2. La equivalencia en vatios con las bombillas tradicionales. Gracias a este dato podemos prever la intensidad luminosa que tiene (debido a la antigua equivalencia que habíamos aprendido a hacer entre vatios y lúmenes) y la cantidad de dinero que te ahorras en comparación con una bombilla clásica.

  3. Los lúmenes o intensidad luminosa. Es decir, que ya no es necesario que hagamos esa relación entre lúmenes y vatios para averiguar cuál es la intensidad luminosa de una bombilla. El fabricante ya nos lo especifica de manera independiente.


Está claro que en pocos años toda esta información que nos suministran en la caja irá desapareciendo. Y será necesario que los clientes entiendan cuánta luminosidad desprende una bombilla en función de sus lúmenes sin asociar la luminosidad a la potencia.

Si aún te sigue resultando complicado comprender cuánta luz implican “X” lúmenes vamos a darte una referencia que puede servirte de ayuda:

  • Una bombilla LED de 5 W equivale a una bombilla incandescente de 40 W, cuyo nivel lumínico ronda los 450 lm.

  • Una bombilla LED de unos 8 W equivale a una bombilla incandescente de 60 W, cuyo nivel lumínico ronda los 800 lm.

  • Una bombilla LED de unos 20 W equivale a una bombilla incandescente de 100 W, cuyo nivel lumínico ronda los 1.500 lm.


Con estas referencias te puedes hacer una idea de la cantidad de luz que vas a recibir por cada bombilla de LED. Como puedes ver la luminosidad de estas bombillas es muy superior a la de las incandescentes y su consumo mucho más bajo.

Con unas tres bombillas de LED de 20 W conseguirías alrededor de 4.500 lm y gastarías mucho menos que con las tradicionales. De esta manera no solo controlas el gasto sino también puedes hacer un cálculo del número de bombillas que necesitas para obtener la iluminación que estás buscando.

Los lúmenes y la tonalidad de la luz


Asociados a los lúmenes también se encuentra la tonalidad de la luz que se mide en grados Kelvin. Esta puede ser de luz día natural (6.000 k), fría (4.000 k) o cálida (de 3.000 k para abajo teniendo en cuenta que 2.700 k es la tonalidad de la luz que ofrecían las bombillas incandescentes). Cada espacio requerirá de un tipo de tonalidad dependiendo de su funcionalidad. Por ejemplo para trabajar es más adecuada la luz natural o la fría mientras que para relajarse se busca más la luz cálida. No olvides fijarte también en la tonalidad cuando vayas a seleccionar una bombilla.